domingo, 10 de junio de 2018

Una cabra urbana y un perro herido

Jorge Arias me escribe: "Hola Alberto, te mando una foto de lo que apareció por casa el pasado mes de agosto. Abrí el portón para sacar el coche y cuando me quise dar cuenta estaba dentro de casa.  Creo que estaba buscando agua. Desde entonces, los meses de calor dejo un cubo con agua fuera que repongo a diario. Como nota curiosa, los perros extrañamente no hicieron nada cuando la vieron entrar. Me acordé del pacto del “libro de la selva”. Y sobre todo el ruido de sus uñas contra el suelo de la parcela. Eran unas pisadas para nada sigilosas."

 

Sobre la especie de la cabra, a mi sugerencia de que fuese un rebeco, Jorge me contestó: "En cuanto a la especie, yo diría que es “Capra pyrenaica victoriae” la subespecie de “cabra montesa” de Guadarrama.  El rebeco creo que es lo que yo reconozco como “sarrio”, “Rupicapra pyrenaica”: son bichos un poco más pequeños y estilizados y tienen unos antifaces oscuros que van del hocico hasta más atrás de los ojos y continúan por los laterales del cuello."

La siguientes imágenes son duras, pero la realidad es así. Dice Jorge: "Las otras 2 fotos que te mando son las de mi perro después de ser mordido por una víbora. Bueno, en realidad nadie lo sabe. Mordida de víbora fue la hipótesis con la que trabajaron en el hospital para su tratamiento."
                         




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